—¿Me lo como? ¿O no me lo como?¬¬
—Tienes que comértelo.
—Es que me da asco…
—Imagina que es otra cosa.
Cerró los ojos y se metió la esfera blanquecina en la boca. Se la había imaginado negra antes de hacerlo y se sorprendió cuando notó un sabor agradable, entre dulce y amargo… y algo más.
Sin embargo la textura era bastante desagradable para ella, y el interior, gelatinoso.
—¿Te la has tragado enterita?
—Sí… ¿enterita ?
—Después de tanto reparo, era tan sólo una aceituna.
—Eso no era una aceituna, sea lo que fuere.
—Puede ser, pero ha funcionado, lo suficiente. ^^
—Creo que te equivocas. O quizá no…
—Piénsatelo bien, ¿me he equivocado?
—Creo que no, aunque no sé el porqué.
—\/ ¿Estás enfadada?
—Es raro… Siento que soy incapaz de enfadarme, al menos como antes.
—Está bien. Me tengo que ir, espero que podamos volver a conversar…
—¿Cómo que te vas? ¿Es eso posible?
…
—Uy.
…
—Que raro…
…
—En fin, la verdad es que es un descanso.
…
—¿A quién voy a contestar ahora?
…
—En fin, tendré que acostumbrarme.
Le costó acostumbrarse, pero aprendió a pensar en absolutamente nada. Sentía que el universo fluía uniformemente a su través, y le parecía que era capaz hasta de sorfear los acontencimientos. Fue uno de esos puntos de inflexión de la Justicia Poética. Pero la voz en su cabeza jamás volvió, que se sepa por ahora...
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