A ella no le desagradaba el hecho concreto de haber pasado de meta-criatura mítica, a ser un “ser onírico”. ¡Si al menos su captor (y actualmente carcelero), fuese apuesto y guapo..! (lo de amable y gentil era ya demasiado pedir). En su meta-realidad no había sido consciente de no ser hiper-real, pero en el onírico acababa siendo dificil abstraerse de esos conceptos... Sí. Es verdad. Las penas meta-reales no son tan penosas. O al menos eso dicen algunos seres hiper-reales muy muy desgraciados. No es mentira que hay melancolías que acaban enquistándose hasta ser una pena orgásmica indefinida. Tampoco es mentira que hay prisioneras que acaban sintiendo algo por el amo de su calabozo... —¡Mírame! Te he dicho que me mires... ¡Desgraciada! ¿Cómo puedo conseguir que tu metabolismo acelerado no cure, en un solo día, las feas heridas y cardenales que tan cuidadosamente te produzco? ...