—Mi hijo esquizofrénico me está amenazando…
La víctima de su familia y del estado español escuchó esas palabras de su mala madre comunicadas por teléfono y supo que lo iban a volver a ingresar. Semidesnudo, desesperado, pensó que si se acostaba en su vieja cama podría evitar otro horrible encierro. Se tapó con el edredón sintiendo escalofríos por la columna vertebral.
El mal padre abrió la puerta mientras decía burlón…
—¡Te van a llevar p’al sitio!
—Jose Antonio, veen. — Dijo la siniestra médica…
—Jose Antonio, veen.
La víctima parecía conservar aún bastante poder mental, ya que haciendo grandes esfuerzos, pareciera que los malvados enfermeros no se atrevieran a entrar en la habitación. Entonces llegó la policía, con sus trajes que hacen que su miedo lo sientas tú…
—Chaval, te vas a venir con nosotros.
—Va, pinchadle.
La víctima despertó ‘contenida’, atada en una cama de la zona de obsevación del Hospital Universitario ‘La Fe’. La habían quitado los calzoncillos y llevaba puesto un pañal que le producía una extraña sensación debilitante. Unas enfermeras con una sonrisa por mueca le observaban burlonas…
—A planta. — Dijo la doctora Pino bastantes horas más tarde.
Le obligaron a tomar Haloperidol + Ribotril, y en media hora empezó a sentirse insignificante. Sin embargo, las voces en su cabeza no desaparecieron y su odisea continuaba. Pareciera que se hubieran hecho ya independientes de su mente originaria. La víctima decidió que intentaría con todas sus fuerzas llegar a controlar los síntomas...
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