Nosotras no mendigamos favores ni sembramos traiciones.
No tejemos redes de ambigüedad ni nos escondemos tras máscaras de conveniencia.
Somos hijas de la fiesta, del trabajo honrado, del corazón abierto.
Donde otros calculan, nosotras celebramos.
Donde otros manipulan, nosotras compartimos.
Donde otros siembran la duda, nosotras regamos la confianza.
Somos la música que no pide permiso para sonar.
Somos la risa limpia, el abrazo franco, la mirada que no esquiva.
Somos la lealtad sin condiciones, el arraigo sin cadenas.
No aspiramos a tronos ni nos rebajamos a servilismos.
Nuestra grandeza no se mide en escalas sociales, sino en la hondura de nuestras raíces y la altura de nuestros sueños.
Cada vez que una valenciana verdadera se levanta,
una llama de vida y dignidad ilumina esta tierra.
¡Vixca la festereta!
¡Vixca la dona valenciana de cor net i valent!
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